Globalider contará con delegación en Irán, uno de los mercados más atractivos del mundoGlobalider

Globalider contará con delegación en Irán, uno de los mercados más atractivos del mundo

Globalider contará con delegación en Irán, uno de los mercados más atractivos del mundo

La privilegiada situación geoestratégica de Irán, a medio camino entre Europa y Asia, y una población de 77 millones de personas –la mayoría urbana y con formación– ávida de productos occidentales, convierte a la república islámica, tras el levantamiento de las sanciones, en uno de los mercados más atractivos del mundo. La necesidad de modernizar su economía después de casi cuatro décadas de aislamiento internacional abre importantes oportunidades de negocio. Globalider estará ahí para aprovecharlo. En este momento negociamos la incorporación de un delegado internacional de esta zona.

El 80% de las exportaciones de Irán se concentra en el sector de los hidrocarburos. Las sanciones supusieron la pérdida de miles de millones para la república islámica, que vio reducido sus ventas de barriles diarios de crudo a un millón frente a los 2,5 millones que comercializaba en 2011. El país cuenta con la cuarta reserva petrolífera del mundo y la segunda de gas, la mayor parte sin explotar. “Necesitamos inversiones y tecnología y el terreno en nuestro país está preparado para tales actividades”, aseguraba hace unos días el presidente iraní, Hassan Rohani.

Los responsables iraníes pretenden aumentar enseguida la producción hasta los 1,5 millones y llegar a los cuatro millones en los próximos años. Para llegar a esos objetivos, Teherán necesita, además, modernizar sus instalaciones y acceder a tecnología para la exploración de nuevos yacimientos y mejorar sus procesos de refinamiento. Los contratos petrolíferos, según los expertos, podrían alcanzar los 25.000 millones de euros.

Para articular jurídicamente el levantamiento de las sanciones, la Unión Europea procedió en el pasado otoño a la modificación de distintos Reglamentos y Decisiones comunitarios que impedían las relaciones comerciales y financieras con Irán. La confirmación de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) de que el estado persa había cumplido los compromisos alcanzados en el acuerdo con Estados Unidos, la Unión Europea y la ONU, hizo entrar en vigor estas modificaciones legislativas.

El Gobierno iraní ha anunciado un plan de inversión para los próximos cinco años de 300.000 millones que incluye la red de carreteras, aeropuertos y puertos, así como la ampliación del metro de Teherán, que cuenta con 50 kilómetros y es una de las grandes apuestas para descongestionar una ciudad con más de ocho millones de habitantes. El proyecto estrella, sin embargo, es la construcción de una línea de alta velocidad que conecte la capital con la segunda ciudad del país, Mashhad, a 890 kilómetros de distancia, y cuyo proyecto asciende a 1.500 millones.

Otro ambicioso proyecto, con un inversión de 1.000 millones, es la ampliación del aeropuerto de Teherán, que ahora cuenta con un tráfico 12 millones de pasajeros al año, y que pretende albergar en pocos años hasta 96 millones de pasajeros.

Irán ocupa un sorprendente duodécimo puesto en la producción de mundial de energías renovables. El país ya cuenta con 100 MW de energía eólica, varias plantas solar foto voltaicas y una central termosolar. Las autoridades iraníes, sabedoras de sus condiciones ventosas y con más de 300 días de sol al año, tienen como objetivo ser exportador de energía eléctrica en la región.

La demanda de automóviles y piezas de repuesto es cada vez mayor. El precio del carburante se sitúa en torno a los 20 céntimos por litro. Las matriculaciones rondan las 1,2 millones anuales. Los expertos esperan que en el corto plazo se superen los dos millones. Las posibilidades de negocio para la industria de la automoción son importantes. Hasta el fin de las sanciones era China, con sus vehículos de bajo coste, el que monopolizaba la demanda cautiva del país.

Las oportunidades para las empresas, no obstante, abarcan casi cualquier sector productivo de la economía iraní que tras cuatro décadas de aislamiento se encuentra necesitado de inversiones y trasvase de teconología. La minería, las químicas o el turismo son, según los expertos, otros de los sectores estratégicos a explorar en el país. La estimación del FMI sitúa el crecimiento del PIB de Irán en el 4% y 5,5% para 2016 y 2017, respectiva