Globalider analiza las oportunidades del sector minero en SenegalGlobalider

Globalider analiza las oportunidades del sector minero en Senegal

Globalider analiza las oportunidades del sector minero en Senegal

Una de las prioridades del estado de Senegal y de la mayoría de los países de West Africa, es la explotación de los yacimientos mineros. Concretamente en Senegal, la explotación de los yacimientos de fosfatos constituye la actividad dominante, aunque en el país destacan también los yacimientos de oro, hierro, mármol, turba y titanio, que están poco explotados. En la fotografía, Aly Ngouille Ndiaye, ministro de Industria y de Minas de Senegal, con Francisco Casaus, CEO de Globalider. Nuestra empresa analiza las oportunidades de este sector para los prestatarios de servicios especializados.

No obstante, la minería representa tan sólo un 0.9% del PIB de Senegal. En los últimos años el sector de los fosfatos ha vivido un proceso de reestructuración, al integrarse las actividades de producción de ácido fosfórico y fertilizantes con las de extracción de fosfatos bajo el paraguas de ICS. Esta operación de integración vertical y de ampliación de capacidad ha contado con financiación francesa, alemana y norteamericana. El sector minero es considerado como prioritario por el Gobierno senegalés, que busca promover las industrias extractivas y de transformación de los recursos minerales existentes, así como la búsqueda de nuevos recursos. Sin embargo, para ello es preciso el capital extranjero y mejorar la red de infraestructuras de transporte (carretera y/o ferrocarril) en las regiones con yacimientos sin explotar.

La exploración petrolífera constituye otra de las prioridades del gobierno de Senegal, para lo que cuenta con el apoyo del Banco Mundial. La sociedad pública PETROSEN realiza de forma continuada nuevas prospecciones. A pesar de los esfuerzos llevados a cabo en las últimas décadas, el subsuelo senegalés está poco explorado, concentrándose buena parte de las actividades de este género en los alrededores de Dakar (Sebikotane y Thiès), sin demasiado éxito, y offshore en Casamence (donde se ha encontrado crudo pesado e indicios de petróleo ligero). La estrategia gubernamental pasa por la explotación de estos recursos para lograr una mayor autonomía energética, aumentar las exportaciones y disminuir los costes energéticos a medio y largo plazo.

Más de la mitad del consumo energético senegalés procede de fuentes tradicionales como madera y carbón vegetal, con el consiguiente coste en términos de deforestación. La producción de combustibles fósiles ha venido siendo muy modesta, limitándose de hecho al yacimiento de gas natural de Tullow Oil, en las cercanías de Dakar. Senegal es un país pobre en recursos energéticos, por lo que la dependencia energética de las importaciones es enorme.

La estrategia gubernamental pretende liberalizar el sector, replanteando el papel del Estado, disminuyendo la dependencia del petróleo y promoviendo las energías renovables. Para ello, se ha lanzado un Plan de Electrificación Rural a cargo de la Agencia Senegalesa de Electrificación Rural (ASER). La situación de la electrificación rural se caracteriza por una tasa sumamente baja de electrificación rural (20%, frente al 42% a nivel nacional), siendo el objetivo de la ASER electrificar el 50% de las comunidades rurales senegalesas.