Crecen las exportaciones de pollo españolas, fijando China como objetivo alcanzableGlobalider

Crecen las exportaciones de pollo españolas, fijando China como objetivo alcanzable

Crecen las exportaciones de pollo españolas, fijando China como objetivo alcanzable

Las exportaciones españolas de carne de pollo crecieron entre un 15 y un 20 % el año pasado, respecto a 2014, impulsadas por un mayor interés de las empresas en los mercados exteriores, según la Asociación Interprofesional de la Avicultura de Carne de Pollo (Propollo). En una entrevista con Efeagro para analizar la actualidad del sector, el secretario general de esta interprofesional, Ángel Martín, señala que “han sido las propias empresas” las que se han dado cuenta de que “no pueden depender sólo de la demanda interior”. Ese incremento porcentual se traduciría, según las estimaciones, en más de 150.000 toneladas vendidas al exterior en 2015 (130.000 toneladas en 2014). Para 2016, el sector pone la vista en China, ya que el país asiático abrió hace dos meses las fronteras a la carne de pollo española, tras permanecer cerradas varios años como consecuencia de un foco de influenza aviar en la provincia de Guadalajara. Desde Pekín, nuestro delegado internacional Jiang Huajun, puede colaborar en tal cometido.

Francia, Portugal, Italia y Reino Unido son los principales destinos dentro de la Unión Europea (UE) y, fuera del entorno comunitario, mercados de terceros países como la zona del norte de África (principalmente Libia, Marruecos y Argelia), Sudáfrica u Oriente Medio.

De momento, el gigante asiático ha comenzado a comprar a España huevos de incubar y material genético, pero aún falta la autorización para la carne y para las patas, producto este último del que son “grandes demandantes”. Martín ve claro que el sector exportará “mucho más” a China que antes del cierre de fronteras, aunque admite que los volúmenes que se enviaban antes “no eran nada espectaculares”.

A su juicio, la apertura de mercados es “un signo de potencia, de modernidad y de competitividad” y en España se elabora “un producto de muchísima calidad”. Un producto -el pollo- que, según remarca, tiene en España la imagen de un alimento “barato”, algo que “no es bueno” porque “al final el consumidor lo compra por precio, pero no por cualidades”.

En cambio, en EEUU, Canadá o Reino Unido, que son “grandes consumidores de pollo”, “no lo consumen por precio”, sino por sus ventajas saludables.

Ante esto, Martín ve necesario que el sector haga un esfuerzo “por acercarse al consumidor” para informarle, no sólo de las cualidades nutricionales y saludables de esta carne, sino también de la importancia económica de esta rama productiva. Y subraya que la carne de pollo “tiene un futuro amplio e importante gracias a sus cualidades nutritivas”.

Por otro lado, calcula que “posiblemente” el 70 % de granjeros y empresarios avícolas trabaja ya con los nuevos modelos del contrato de integración, aprobado hace más de un año y medio. Las empresas se han ido incorporado a este contrato “lenta pero inexorablemente” y asegura que los adheridos están “contentos” porque recoge “muchas garantías” para productores y empresarios. El nuevo modelo contractual incorpora cláusulas nuevas para calcular la parte devengada entre productores e integradoras.

Entre ellas, se tienen en cuenta criterios de eficiencia energética en las explotaciones, requisitos más estrictos de bienestar animal o los precios de las materias primas (cereales), con los datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) y la Lonja de Barcelona como referencia.

La avicultura de carne genera en España cerca de 60.000 empleos, produce más de 11 millones de animales a la semana y factura alrededor de 1.800 millones al año. Un aspecto característico de este sector productor es que se organiza en un 95 % mediante granjeros que mantienen una relación contractual con empresas integradoras