En internacionalización, la tecnología rompe las barreras físicas, pero no las culturalesGlobalider

En internacionalización, la tecnología rompe las barreras físicas, pero no las culturales

En internacionalización, la tecnología rompe las barreras físicas, pero no las culturales

La tecnología rompe las barreras físicas, pero no las culturales; afirma José B. Pinto, profesor del campus madrileño de la Schiller International University en una importante asignatura: “Competencia multicultural para hacer negocios”. Y Globalider lo corrobora y reafirma. Los usos y costumbres del mercado de destino constituyen factores determinantes para el éxito comercial de un producto o servicio y deben ser absolutamente tenidos en cuenta desde la fase de fabricación o concepción. Ya entendimos la competencia global como clave del crecimiento económico. Ahora subrayamos: solo se puede ser globalmente competente sobre la premisa de ser competente multiculturalmente que no es ni más ni menos que ser coherente con la demanda de cada cliente de no importa qué lugar del mundo.

En el análisis de producto o servicio durante el proceso de internacionalización, en un ejercicio de autodiagnóstico, debemos realizarnos algunas cuestiones importantes: ¿Es mi producto o servicio Global?. Es decir, ¿se trata de un producto o servicio conocido conceptualmente por todo el mundo?, como la cebolla, la patata, la mermelada, la mayonesa, los refrescos de cola, el vino, el mobiliario de cocina, el asesoramiento contable, la arquitectura, la hostelería, etc, etc… La naturaleza del producto o servicio Global no debe estar supeditada a campañas de comunicación para ser entendida su utilidad por parte del cliente Global, ya sea de Guadalajara, de San Francisco o de Pernambuco…

¿Funciona mi producto a nivel Local?. Los mercados actuales de consumo del producto constituyen el ámbito Local, donde el producto se desarrolla comercialmente en base a múltiples factores: calidad, formato, packaging, precio, publicidad, etc, etc… ¿Puedo Localizar mi producto en otros lugares del mundo?.

Dependerá esencialmente del análisis de los mismos factores que influyeron en el éxito del producto en su ámbito local, aplicándolos a los usos y costumbres del nuevo mercado de destino. El hábito hace al monje. En un proceso de internacionalización hay que preparar los “hábitos” del productor; orientarlo hacia la mejor mimetización, adaptación al mercado objetivo de exportación.

En Globalider, cuando detectamos productos Globales con una adecuada implantación Local; vamos directamente a la “GloCalización” del producto, que significa conquistar y cuidar un adecuado canal de distribución, con todos los requerimientos demandados por el nuevo mercado Local. Es acertado decir una vez más que hay que pensar globalmente y actuar localmente.

Pero hoy día se está dando un fenómeno curioso, en prácticamente todo el mundo: querer ser internacional se ha convertido en prioridad empresarial. Ahora más que nunca, incluso desde que una organización nace, se quiere hacer de ella internacional. En un adecuado proceso de internacionalización, cualquier producto o servicio es susceptible de tener su momento y su oportunidad en el mundo. Cualquiera lógicamente que tenga un verdadero ámbito Local de desarrollo, en las condiciones analizadas.

Pero no solo los productos o los servicios, sino que las patentes industriales, los conceptos de negocio originales, la tecnología, el saber hacer en general; son susceptibles de internacionalización. Por eso es importante saber cuándo, dónde, cómo, por qué pueden adquirir mi producto o servicio. Si me quedo en el cuándo o el dónde; nunca comprenderé y seguro, seguro, que jamás llegaré a GlocaLizarme. Pienso Global, actúo Localmente. Es razonable, de sentido común, o sea de sentido Global.