El árbol de la vida que ofrece oportunidades comerciales desde ÁfricaGlobalider

El árbol de la vida que ofrece oportunidades comerciales desde África

El árbol de la vida que ofrece oportunidades comerciales desde África

El baobab sólo existe en África. Algunos pueblos lo consideran un árbol sagrado. El baobab ahora ofrece también oportunidades comerciales. Globalider se relaciona con productores que tienen homologación para vender a la UE, lo ue garantiza un comercio duradero y justo para los productos sostenibles de los pequeños agricultores. El objetivo es exportar los frutos del baobab a gran escala, tanto en forma natural como transformados. Los frutos son molidos hasta convertirlos en un polvo rico en vitaminas y minerales, útil para incorporar en alimentos como las barras de muesli o los zumos. También se puede exprimir el aceite de los frutos, para la producción de cosméticos. En la fotografía, un bosque de baobabs y Francisco Casáus, CEO de Globalider, a pie de uno de ellos, degustando el fruto del mismo, que tiene 6 veces más vitamina C que la naranja y actualmente es considerado un superalimento.

El baobab, el fruto del “árbol de la vida”, originario de África, se comercializa en forma de polvo y tiene más antioxidantes que la mayoría de los frutos silvestres. Es muy rico en fibra soluble, potasio y magnesio. Es una de las pocas fuentes vegetales ricas en calcio y tiene seis veces más vitamina C que las naranjas. Ideal para enriquecer los zumos verdes.

El baobab en África es considerado desde hace siglos una fuente de bienestar natural. Los adansonias digitatas crecen en las sabanas y regiones más secas de África. Se trata de árboles de grandes dimensiones, que pueden alcanzar más de 30 metros de altura, en tanto que sus troncos pueden superar los 20 metros de diámetro. Estos árboles sirven como lugares de reunión, sombra y refugio para los viajeros. Asimismo, sus troncos huecos son útiles para almacenar alimento y también agua.

El baobab africano es un árbol de tronco masivo, con forma de botella o irregular y lleno de nudos. Su altura puede oscilar entre los 5 y 30 m, y el diámetro del tronco supera los 11 m. La corteza es lisa y la madera fibrosa con poco contenido en agua. Las hojas sólo brotan en la época de lluvias, en verano en el hemisferio sur y en invierno en el hemisferio norte. Las hojas del árbol adulto son compuestas, tienen de 5 a 11 foliolos que surgen del mismo peciolo en círculo y cuyos bordes son enteros en todas las especies salvo en la especie rubrostipa, que los tiene dentados. Los árboles jóvenes tienen las hojas simples y se van lobulando poco a poco. Las flores son hermafroditas, actinomorfas, de unos 10 cm, con pétalos blancos. Todas las especies dan frutos al final de la estación seca o principios de la húmeda. El fruto es una baya seca o una gruesa cápsula con forma de melón alargado. Las semillas son numerosas, grandes, con forma de riñón. Envolviendo las semillas hay una pulpa de color crema, cuya textura varía de terrosa a esponjosa según la especie y la edad del fruto. Las semillas viven más de cinco años.

Los baobabs adoptan la forma de botella durante la etapa de madurez, a partir de los doscientos años. En buenas condiciones, sobre suelo arenoso, con un clima templado y lluvias entre 300 y 500 mm pueden vivir hasta 800 o 1000 años, aunque se habla de ejemplares que han alcanzado los 4000 años. Algunos baobabs se ahuecan en la madurez y se convierten en grandes depósitos en los que se pueden almacenar más de seis mil litros de agua