Analisis de las importaciones mundiales de alimentos: la cuarta parte hacia ÁfricaGlobalider

Analisis de las importaciones mundiales de alimentos: la cuarta parte hacia África

Analisis de las importaciones mundiales de alimentos: la cuarta parte hacia África

Del análisis realizado de las importaciones mundiales agropecuarias de los principales productos -maíz, arroz, cebada, sorgo, trigo, azúcar, soya grano, aceite y harina, además de carne de bovino, porcino y ave; y leche en polvo y descremada-, se encontró que 19 países, incluído el bloque de la Unión Europea (27 países), concentran en conjunto 60% de las importaciones totales del mundo, de los cuales China y los países de la Unión Europea son los principales importadores de alimentos, con 11% y 10% del total mundial. Globalider ofrece este análisis a sus gerentes territoriales y delegados internacionales, para valorar, en términos de oportunidad comercial, las posibilidades de crecimiento. Casi la cuarta parte de las importaciones mundiales de alimentos se realizan desde África. La importante presencia de Globalider en West Africa es, sin duda, un factor positivo diferenciador de nuestra empresa. En la fotografía, una imagen de nuestra planta industrial de envasado de leche en polvo, durante la visita a nuestras instalaciones de un importador africano.

Japón y México son fuertes importadores de alimentos, con 7.2% y 4.5%. También, y en menor medida, se encuentran Rusia, Canadá, Brasil y Estados Unidos, que importan algunos de los productos básicos.

El análisis arroja que el crecimiento de las importaciones mundiales de trigo se concentra en su mayoría en países en desarrollo, principalmente en África -Egipto, Argelia, Nigeria y Marruecos-, el Medio Oriente con Irán e Irak, y Asia, representada por Japón y Corea del Sur, donde el mayor ingreso y el crecimiento de la población anticipan una mejor demanda. América es también un importador importante de trigo, donde Brasil, Estados Unidos y México tienen demandas importantes del producto.

Sin embargo, los cambios más representativos se darán en Brasil, Egipto, Indonesia, Pakistán, Filipinas, Argelia y la región del Subsahara. En términos de volúmen, el comercio mundial de trigo, incluyendo harina, aumentará 26 millones de toneladas entre 2008 y 2017, para superar 137 millones de toneladas.

China e India mantendrán reducidas sus importaciones, con un volúmen menor a los 2 millones de toneladas cada año. Por el contrario, Egipto y Brasil son los grandes importadores de trigo.

La perspectiva es que los consumidores mexicanos seguirán sustituyendo el trigo por el maíz en su ingesta alimentaria, pero a un ritmo moderado.
Los países del Norte de África y el Medio Oriente representarán el 45% del crecimiento de las importaciones mundiales en los próximos años, cuya cifra ascenderá a más de 137 millones de toneladas en 2017. Las importaciones de otros países dependerán casi exclusivamente del crecimiento de la población.

Se registra que el principal importador de maíz es Japón, con 16.3 millones de toneladas, seguido por otros compradores importantes del grano como Corea del Sur y México, con 8.2 y 8 millones de toneladas. Los tres países representan más de un tercio de las importaciones totales de maíz en el mundo.

En lo que respecta a soya, se encontró que el principal importador de esta oleaginosa es China, con 48 millones de toneladas, seguido por la Unión Europea con 13 millones de toneladas. Sin duda, China seguirá jugando un papel determinante, dada su política de ampliar la capacidad de molienda en detrimento de las importaciones de aceites y pastas. Se proyecta que para el año 2017, el país asiático llegará a importar más de 58 millones de toneladas de soya. De ser así, China representaría el 55% de las importaciones mundiales en 2017.

Filipinas es el principal importador de arroz, con 2.6 millones de toneladas, seguido por Nigeria (1.8 millones), la Unión Europea (1.4 millones), Irán (1.3 millones), y Arabia Saudita e Irak (1.1 millones cada uno). La mayor demanda generada por el crecimiento de la población en Indonesia se verá reflejada en las importaciones mundiales, pero los 42 países de la región del Subsahara en África seguirán representando más del 27% del crecimiento de las compras globales, con un volúmen de 8.70 millones de toneladas en 2017.

En cuanto a forrajes, el gran importador de cebada es Arabia Saudita, con 7.7 millones de toneladas, seguido en menor proporción por China, Japón e Irán; en tanto que México es el principal importador de sorgo, con 2.6 millones de toneladas al año 2008. La demanda de cebada tiende a concentarse en Arabia Saudita, China y los países del Norte de África y el Medio Oriente. Arabia Saudita seguirá importando en promedio más de 7 millones de toneladas cada año, representando casi el 35% de las compras mundiales que se proyectan en 19.8 millones de toneladas para el año 2017.

En lo que respecta a las importaciones de carnes, del análisis se desprende que Estados Unidos, Rusia y Japón son los principales compradores de carne de bovino, los cuales representan casi la mitad (43%) de las importaciones totales de esta carne. Sin embargo, otro importador que destacará en el comercio internacional de carne de res será México, cuyas compras al exterior sumarán 765,000 toneladas en el año 2017.

El intercambio comercial de carne de cerdo tiende a mostrar una expansión del 17% en los próximos años. Canadá, la Unión Europea, Brasil y Estados Unidos permanecerán como fuertes exportadores para cubrir la demanda de países como Japón, México y Rusia que juntos concentran 45% de las importaciones totales. Países como Rusia y Corea del Sur mantienen su preferencia por este tipo de carne.

Japón, China y Corea del Sur representarán casi el 46% de las importaciones mundiales en el año 2017, acumulando un volúmen de 2.3 millones de toneladas.

Aproximadamente 22% de las importaciones mundiales se realizan en países de África, aunque apenas 3% de las importaciones procede de ellos. En algunos países pobres, los costos mayores de importación de alimentos podrían provocar un aumento del déficit en cuenta corriente, lo que a su vez influiría en otras variables macroeconómicas como el tipo de cambio, la posición de las reservas del banco nacional o un mayor endeudamiento.